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martes, 14 de junio de 2016

La música del silencio, pag 129

Nueve décimas partes de la alquimia eran química. Y nueve décimas partes de la química consistían en esperar.

domingo, 12 de junio de 2016

El pibe que arruinaba las fotos

Por suerte, casi siempre es un tronco y vivimos en paz. Pero todos sabemos,  por debajo de la risa y del amor y del sexo y de las noches con amigos y de loa libros y los discos, que no siempre es un trozo. A veces es Finlandia

viernes, 10 de junio de 2016

La música del silencio, pag 77

El tercer día, Auri lloró.

La música del silencio, pag 61

Auri asintió con la cabeza y posó delicadamente una mano sobre la cara lisa del engranaje para consolarlo.

La música del silencio

Se había alejado de la verdadera naturaleza de las cosas. Primero te arreglas tú. Luego, tu casa. Luego, tu rincón del cielo. Y después...
En realidad no sabía muy bien qué pasaba después. Pero confiaba en que, después de eso, el mundo empezara a ocuparse un poco de sí mismo, como un reloj de engranajes bien ajustado y engrasado.

lunes, 25 de abril de 2016

Tengo ganas de ti

Basta. Estoy fuera. De los recuerdos. Del pasado. Pero también estoy perdido. Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. En este silencio que hace daño. Basta. Déjame. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Así. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. En aquel jardín. Algunas flores, un poco de sombra y después dolor. Ponlos allí, bien escondidos, te lo ruego, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.

Tengo ganas de ti

Son tantas las cosas que echo de menos... Pero hoy tengo ganas de no pensar.

Tengo ganas de ti

El amor, en cambio, es cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado, cuando es locura... Cuando sólo de pensar en verla con otro cruzarías a nado el océano.

Tengo ganas de ti

Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro, cuando no tienes nada que perder, cuando... cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma, de la más simple, de la más cobarde sin dejar de nuevo para mañana este pensamiento: <<Ella no está.>> Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer. Plaf.