domingo, 14 de septiembre de 2014

Ciudades de papel, pag 358-360

Quizá los hilos se rompen, o quizá nuestros barcos se hunden, o quizá somos hierba y nuestras raíces son tan interdependientes que nadie está muerto mientras quede alguien vivo. Lo que quiero decir es que no nos faltan metáforas, pero debes tener cuidado con la metáfora que eliges, porque es importante. Si eliges los hilos, estás imaginándote un mundo en el que puedes romperte irreparablemente. Si eliges la hierba, estás diciendo que todos estamos infinitamente interconectados, que podemos utilizar ese sistema de raíces no solo para  entendernos unos a otros, sino para convertirnos los unos en los otros.
(…)
-Pero creo que los hilos hacen que el dolor parezca más fatal de lo que es. No somos tan frágiles como nos harían creer los hilos. Y también me gusta la hierba. La hierba me ha traído hasta ti, me ha ayudado a imaginarte como una persona real. Pero no somos brotes diferentes de la misma planta. Yo no puedo ser tú. Tú no puedes ser yo. Puedes imaginarte a otro… pero nunca perfectamente, ¿sabes?


Quizá es como has dicho antes, que todos estamos agrietados. Cada uno de nosotros empieza siendo un recipiente hermético. Y pasan cosas. Personas que nos dejan, o que no nos quieren, o que no nos entienden, o que n las entendemos, y nos perdemos, nos fallamos y nos hacemos daño. Y el recipiente empieza a agrietarse por algunos sitios. Y, sí, en cuanto el recipiente se agrieta, el final es inevitable. En cuanto empieza a entrar la lluvia dentro del Osprey, ya nunca será remodelado. Pero está todo ese tiempo desde que las grietas empiezan a abrirse hasta que por fin nos desmoronamos. Y solo en ese tiempo podemos vernos unos a otros, porque vemos lo que hay fuera través de nuestras grietas, y lo que hay dentro se nos vetambién a través de ellas.

Ciudades de papel, pag 358

No estoy diciendo que pueda sobrevivirse a todo. Solo que puede sobrevivirse a todo, menos a lo último.

Ciudades de papel, pag 356

Imaginar no es perfecto. No puedes meterte dentro de otra persona. Nunca me habría imaginado la rabia de Margo cuando la encontramos, ni la historia que estaba escribiendo. Pero imaginar que eres otra persona, o que el mundo es otra cosa, es la única manera de entrar. Es la máquina que mata fascistas.


Ciudades de papel, pag 241

Alguien que -como nadie pensaba que era una persona- no tenía a nadie con quien hablar.
Y de repente entendí cómo se sentía Mrago Roth Spiegelman cuando no estaba siendo Margo Roth Spiegelman: vacía. (...)

El error fundamental que siempre había cometido -y que, para ser justos, ella siempre me inducía a cometer- era el siguiente: Margo no era un milagro. No era una aventura. No era algo perfecto y precioso. Era una chica.

Ciudades de papel

Qué engañoso creer que una persona es algo más que una persona

lunes, 8 de septiembre de 2014

Rebeldes, pag 48

Carreras de ratas, ese es un nombre perfecto para esto -dijo-.Siempre estamos en marcha yendo y viniendo y sin preguntar nunca adónde. ¿Has oído alguna vez eso de tener más de lo que quieres? ¿De manera que no puedas desear nada y entonces empiezas a buscar algo distinto que desear? A mi me da la impresión de que siempre estamos en busca  de algo que nos satisfaga, y no lo encontramos jamás. Quizá, si dejáramos a un lado nuestra frialdad, entonces sí podríamos.

Los miserables volumen I, pag 608 y 609, discurso de Grantaire

Quisiera beber. Deseo olvidarme de la vida. La vida es una invención odiosa de no sé quién. No dura nada, no vale nada. Se cansa uno viviendo. La vida es un decorado en el que hay muy poco practicable. La felicidad es un viejo chasis pintado por un solo lado. El Eclesiastés dice: todo es vanidad; yo pienso como ese hombre que tal vez nunca ha existido. El cero, no queriendo ir desnudo se ha vestido de vanidad. ¡Oh, vanidad, que todo lo revistes con grandes palabras! Una cocina es un laboratorio, un bailarín es un profesor, un saltimbanqui es un gimnasta, un boxeador es un pugilista, un boticario es un químico, un peluquero es un artista, un albañil es un arquitecto, un jockey es un deportista, un escarabajo es un pterigibranquio. La vanidad tiene un reverso y un anverso; el anverso es tonto, es el negro con sus cuentas de crisstal; el reverso es necio, es el filósofo con sus andrajos. LLoro sobre el uno y río sobre el otro. Esto que se llama honores y dignidades, e incluso el honor y la dignidad mismos, son generalmente oropeles. Los reyes juegan con el orgullo humano. Cañígula hizo cónsul a un caballo; Carlos II hizo caballero a un solomillo de vaca. Pavoneaos ahora entre el cóncul Incitatus y el barón Roastbeef. En cuanto al valor intrínseco de las gentes, no es mucho más digno de respeto. Escuchad el panegírico que el vecino hace del vecino. Lo blanco sobre lo blanco es feroz; si la flor de lis hablara, ¡Cómo pondría a la paloma! Una hipócrita que habla de una devota es más venenosa que el áspid y que el búngaro azul. Es una pena que yo sea un ignorante, pues os citaría una multitud de cosas; pero no sé nada. (...)
Me río de vuestras perfecciones, excelencias y cualidades. Toda cualidad se pierde en un un defecto; la economía linda con la avaricia, la generosidad con la prodigalidad, la bravura con la fanfarronería; mucha piedad, es decir, fanatismo; hay tantos vicios en la virtud como agujeros en el manto de diógenes. ¿A quién admiráis, al muerto o al matador? ¿A César  o a Bruto? Generalmente, al matador. ¡Viva Bruto!, porque mató. Esto es la virtud. Virtud, sí, pero locura también. Estos grandes hombres tienen faltas muy curiosas. El Bruto que mató a César estaba enamorado de la estatua de u niño. Esta estatua era del escultor griego Estrongilion, quien había esculpido también esa figura de amazona llamada Bella-Pierna, Eucnemos, que Nerón llevaba consigo en sus viajes. Este Estrongilion no ha dejado más que dos estatuas, que han puesto de acuerdo a Bruto y a Nerón: Bruto estaba enamorado de una, Nerón de la otra. Toda la historia no es más que una continua repetición, un siglo es plagiario de otro (...)
Hago poco  caso de la victoria. Nada resulta tan estúpido como vencer; la verdadera gloria es convencer ¡Pero tratad de probarme algo! Os contentáis con el éxito, ¡qué medianías! y con conquistar, ¡qué miseria! ¡Ay!, vanidad y vileza en todo. Todo obedece al éxito, incluso la gramática.

domingo, 31 de agosto de 2014

Pulseras rojas 2x14

Siempre he pensado que cuando alguien muere de cáncer o de una enfermedad grave, lo que hace  es distraer a esas enfermedades para que vivan un par de personas más.